¿Has acudido alguna vez a una consulta de psicología?

Si no has acudido nunca a una consulta psicológica puede que te surjan mil dudas y miedos.

Dudas sobre el tipo de profesional al que acudir, sobre si te será de ayuda, si la situación en la que te hallas pudieras resolverla por tu cuenta,…

Miedo a enfrentarte con lo que te preocupa, a lo que te puede costar económicamente, a que no sirva para nada. Miedo a lo que la gente piense de ti, por el hecho de acudir a una psicóloga o incluso a lo que tú pienses de ti.

Estos miedos son absolutamente frecuentes y es que, en nuestra sociedad, aún no estamos acostumbrados a tratar los problemas psicológicos con la misma normalidad y naturalidad con la que abordamos los físicos.

Si nunca has acudido a una consulta psicológica te invito a conocer la mía >>

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Claves en la elección de un psicólogo/a:

Sexo del terapeuta. A veces puedes sentirte más cómoda/o con una persona de tu mismo sexo o justamente de distinto sexo. Esto podría parecer en un principio algo sin importancia pero, si sirve inicialmente para propiciar un mayor confort, ya cumple su función.

Cercanía a la zona de residencia o a la zona de trabajo. Este a veces es un elemento importante a tener en cuenta, sobre todo cuando la terapia es larga, resulta cansado promover largos desplazamientos.

El espacio físico donde se desarrolla la terapia. Que el espacio sea agradable y acogedor, propicie el anonimato y la confidencialidad, son aspectos importantes para el trabajo con la intimidad.

Recomendación de un amigo/a o de otro profesional. Este es el elemento más utilizado a la hora de acceder a alguien. Elimina el punto de miedo de “no saber si voy a acudir a alguien deshonesto a nivel profesional”.
Pero el asunto se complica cuando el problema que deseas abordar tiene un gran componente sexológico, es difícil encontrar a un amigo/a que te diga “mira yo tuve un problema de vaginismo o de eyaculación precoz y acudí a esta sexóloga”. Al tabú de: “tengo un problema psicológico”, se le añade el tabú de lo sexual.

La especialidad. La titulación adecuada y la experiencia profesional. Este es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta. No podemos especializarnos en todo (o es una rareza encontrar a alguien que sepa de todo): problemas de aprendizaje, niños, tercera edad, drogadicción, sexología…Acudir a un especialista es la mejor opción.

¿Qué es la sexología?
La sexología no es una carrera universitaria por sí sola, sino una especialidad, generalmente en forma de Master universitario, a la que accedemos personas con una licenciatura previa en el campo de la psicología o de la medicina.

La empatía. La necesidad de establecer un feeling que dé seguridad, apoyo emocional, confort y entendimiento. Este es el elemento más importante, la clave fundamental en la elección de un/a terapeuta. Y es que, en una consulta de psicología, donde se ponen “encima de la mesa” tus miedos, anhelos, complejos, dudas… y toda tu vida afectiva y sexual, sentir que la persona que te está atendiendo no te juzga, te entiende y, desde ese entendimiento y sus conocimientos puede darte luz, es fundamental.

¿Y si no te ha ido bien en la consulta? ¿Y si no te agrada ese/a profesional?

Eso puede suceder y de hecho es frecuente que suceda. No debes sentirte culpable por ello, Quien a ti te va bien no tiene por qué irle bien a tu vecino o vecina.

Todas las personas no podemos gustarles a todo el mundo. Ese es un aspecto interesante en el trabajo psicológico.

Cuando eso sucede es importante no rendirse, pensando que nadie te puede ayudar. A veces, cuando esto ocurre, genera una actitud de desconfianza en la psicología en general y en la actuación terapéutica en particular. Animarse a probar otro/a profesional es la mejor opción.